Reformar la cocina sin hacer obras

Reformar la cocina sin hacer obras

23 Dic Reformar la cocina sin hacer obras

Después de décadas de uso, la cocina mejor cuidada del mundo va a necesitar una reforma, o como mínimo un cambio de look. Es inevitable: el uso, la grasa, las diferentes manos que pasan por ahí… todo se acaba deteriorando.

En estos casos, lo mejor siempre es acudir a un equipo de profesionales que te hagan una reforma a la cocina con cara y ojos. Renovar el mobiliario entero, cambiar la distribución, los azulejos, el suelo, etc.

Pero si no quieres meterte todavía en obras, o quieres alargar la vida de tu vieja cocina unos años más, hay muchas cosas que puedes hacer tú mismo para reformar la cocina sin obras.

¿Cómo? Sigue leyendo, que te lo explicamos.

Los azulejos de las paredes

Las paredes suelen ser una de las partes de la cocina que peor soportan el paso del tiempo. Y no es por la grasa acumulada (que también), sino porque los estilos decorativos cambian mucho con los años, y una cocina con azulejos de hace veinte, treinta o cuarenta años, se ven siempre viejos y anticuados.

¿Cómo renovarlos sin alicatar la pared y meterte en una obra? Pues muy fácil: ¡pintándolos!

Reformar la cocina sin hacer obras

Existen esmaltes especiales para azulejos, que te van a permitir transformar las paredes de tu cocina a voluntad. Para aplicarlos, sólo debes limpiar a fondo todos los azulejos para que no queden restos de grasa ni suciedad.

Una vez estén secos, es hora de pintar.

Empieza pintando las juntas con una paletina o un pincel pequeño.

Luego, con rodillo, pintas los azulejos enteros.

¡Y ya está, tan sencillo como esto! Puede que necesites dos capas, pero los resultados quedan espectaculares. Incluso si el azulejo es uno de esos con superficie irregular (con formas de frutas o de floras resaltadas), dichas formas quedan sugeridas bajo la pintura creando un efecto genial.

Eso sí, antes de pintar (o de emprender cualquier otra acción de las de abajo), piensa en el efecto global y el estilo que buscas. ¿Qué tal sorprender a todos cambiando una vieja cocina de tonos marrones por un vivo y luminoso espacio blanco y verde pistacho?

Recuerda, además, que puedes usar diferentes colores para diferentes paredes, o incluso media pared de un tono y media de otro. ¡Tú decides!

Los suelos

Otro gran sufridor en las cocinas, el suelo de décadas va a necesitar cambiarse seguro. Pero cambiarlo implica obra: habrá que levantarlo e instalar el nuevo.

¿La solución para no hacer obra? Un suelo vinílico.

Los suelos de vinilo tienen tres características que los hacen perfectos para tus propósitos:

  1. Se pueden instalar sobre cualquier suelo.
  2. Son resistentes, algo indispensable en una cocina.
  3. Actualmente encontrarás infinidad de diseños y posibilidades de estilo.

Para instalar un suelo de vinilo, el proceso es todavía más sencillo que pintando los azulejos.

Primero límpialo a fondo para que no quede ni un ápice de grasa o suciedad.

Una vez seco, empieza a colocar el vinilo desde el centro hacia las paredes de la estancia. Hazlo poco a poco y con cuidado, presionando bien para que no queden burbujas de aire. Luego llévalo hasta las paredes, y el sobrante, córtalo con un cúter ajustándote al milímetro al zócalo o pie de la pared. ¡Listo!

Reformar la cocina sin hacer obras

La renovación del mobiliario

Renovar el mobiliario estropeado de tu cocina es algo que puedes hacer de dos maneras, dependiendo tanto de tu presupuesto como de tu maña para el bricolaje y los proyectos DIY.

La primera forma, y la más expeditiva, es eliminar los muebles viejos y comprar kits nuevos que encajen en el espacio. Estos kits automontables, según sea la configuración de la cocina, serán una gran solución para un aspecto nuevo y moderno, sin necesidad de hacer obra.

La otra opción es transformarlos tú mismo/a. Esto no podrás hacerlo con muebles de conglomerado, que no tienen mucho margen de maniobra. Pero si las puertas de tus armarios son de madera, puedes transformarlos sin problemas:

1)     Desmonta las puertas

2)     Líjalas siguiendo la dirección de las vetas de la madera.

3)     Aplícales sellador o tratamiento para la madera.

4)     Líjalas de nuevo.

5)     Barnízalas, envejécelas, o píntalas en el tono que más te guste o mejor encaje con tu estilo.

6)     Cámbiale los tiradores (los hay a cientos en cualquier superficie de bricolaje y ferretería).

7)     Instálalas de nuevo

Los detalles decorativos

Finalmente, cambia los viejos detalles y elementos funcionales y decorativos, e incorpora otros nuevos. Desde la cortinilla o veneciana de la ventana a los focos, pasando por el reloj de la cocina, algunos cuadros, algunas macetas con hierbas aromáticas, todos los tiradores, los grifos…

La suma de paredes, suelo, mobiliario y detalles, te hace una cocina radicalmente nueva, en la que no has tenido que usar ni un gramo de cemento, ni hacer la menor obra. ¿Ves como es posible?

Pero eso sí, recuerda que si el bricolaje no es lo tuyo, lo más seguro es que acudas a un profesional de las reformas. ¡No sea que por ahorrarte unos días de obra, acabes estropeando del todo tu vieja cocina!

 

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