¡Ten tu propia despensa en casa!

07 Feb ¡Ten tu propia despensa en casa!

Todo cocinillas quiere tener una despensa en casa. Es el placer de organizar las reservas cuidadosamente, de saber que siempre tienes una alternativa a mano.

Pero más allá de filias de los amantes de la cocina, lo cierto es que una despensa es tremendamente útil.

En primer lugar, porque te permite tener siempre a mano una reserva de alimentos indispensables que pueden venirte bien en el momento más inesperado. Visita imprevista, o prevista pero sin tiempo para comprar, descuidos en la lista de la compra, o incluso eventualidades como que se te haya estropeado el frigorífico estando fuera y cuando llegues te lo encuentres todo echado a perder. Que si no te ha pasado, seguro que conoces a alguien que sí.

En segundo lugar, y quizá más importante, tener una despensa en casa te permite comprar mayores cantidades de imperecedero aprovechando ofertas. Aceite, olivas, conservas, legumbre, pasta, arroz, café, bebidas… esto siempre se acaba consumiendo, y un 3×2 en el súper cobra entonces todo su sentido. O un producto que te gusta a un precio de superoferta. No pienses en lo que gastas en súper al mes: piensa en lo que gastas durante todo un año. Y verás qué ahorro.

Por tanto, las despensas son necesarias. Vamos pues con un par de consejos que te ayudarán a tener tu propia despensa en casa aunque no tengas mucho espacio.

Y es que básicamente hay dos tipos de despensa que puedes montar: las del hueco, y las que no son despensas.

tu despensa en casa

La despensa del hueco

En una cocina ideal, la despensa es una pequeña habitación junto a la cocina a ser posible, donde se guardan cientos de conservas perfectamente organizadas en estanterías que caben al milímetro.

En el mundo real, o digamos en el de los menos afortunados, uno se pone la despensa donde puede o donde le cabe. En cualquier hueco.

Ese hueco puede ser un espacio absurdo e inútil en una cocina de planta irregular, que nunca supiste por qué está ahí ni cómo utilizarlo.

Puede ser el hueco bajo la escalera. O la pared del lavadero donde no estorbará para poner la lavadora. O donde sea: es tu casa, tú conoces sus rincones y sus posibilidades.

Para organizar la despensa vas a necesitar un mueble o estanterías adecuadas al espacio que vas a habilitar. En cualquier superficie tipo IKEA vas a encontrar algo adecuado a precios asequibles. Ten cuidado al elegir, que no sea demasiado hondo y sobresalga o estorbe. Y aunque la mayoría tienen puertas abatibles, si lo consigues con puerta plegable o corredera, menos espacio ocupará.

Para los sibaritas, venden ya unas columnas de despensa maravillosas con cestos y ruedecillas que hacen la vida muy fácil. En Reformador, a poco que podemos, nos gusta instalar un mueble despensa en las cocinas de nuestros clientes porque son muy prácticas. Pero no son imprescindibles, ni de lejos.

Como decíamos, pueden bastarte incluso unas estanterías. Aunque, en ese caso, recomendamos cubrirlas igualmente con alguna cortinilla bonita, o según el medio que mejor le siente a la estancia. El motivo no es estético (vale, no quedarían bien en un despacho, pero a mí la vista de los estantes abiertos con decenas de conservas al entrar en una despensa me encanta), sino práctico: los alimentos siempre deben conservarse en un lugar “fresco y seco”, pero sobre todo, oscuro.

La despensa que no es despensa

Es decir, la propia cocina. Créeme, puedes organizar tu cocina como una despensa aunque creas que no, sólo necesitas redistribución y tapar algunos huecos.

El primer paso es destinarle a la alimentación familiar el espacio que merece en los armarios de tu cocina. Y eso significa quitárselo a otros. ¿A quién? Pues a estos tres sospechosos habituales de muchas cocinas:

  •         Vajilla buena que sólo utilizas en Navidad
  •         Vajilla que has ido acumulando con los años y ni siquiera usas en Navidad
  •         Electrodomésticos con grandes cajas que sólo utilizas un par de veces al año

¿De verdad es necesario tener esto guardado en la cocina? Para el uso que les das, podrías tenerlos en una caja debajo de la cama. En cambio, guardar los garbanzos debajo de la cama es como bastante extraño, e infinitamente menos práctico.

El segundo paso es reorganizar los muebles en clave de despensa. Prohibido el desorden y “todos los botes aquí”. Intenta agrupar familias de alimentos en el mismo armario para tener siempre a mano lo actual y su reserva. Por ejemplo, un armario para todo lo relacionado con el pan y los desayunos: el pan bimbo, los cruasanes, las galletas, los biscotes y tostadas, y ya que estamos el café, las mermeladas…

Pon en los estantes más a mano aquello que consumes más. Lo puntual y las reservas, arriba y al fondo.

Si el mueble te lo permite utiliza rejillas/estante, que son muy prácticas para aprovechar espacios demasiado altos dentro del mueble.

El tercer paso es inspeccionar tu cocina cinco o seis veces, y preguntarte si hay algún hueco desaprovechado que podría servirte de despensa para productos únicos. Las garrafas de aceite, las latas de refresco, etc. Encima de la puerta, tras la puerta del lavadero, o incluso el mueble bajo la pica, donde sólo guardas productos de limpieza en desorden, pero que si lo pones todo bien te caben las garrafas.

Y ya está: ya ves que organizarse una despensa en casa no es tan complicado, sólo es cuestión de repensar los espacios y aprovecharlos al máximo.

 



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